Hay, en este soneto isabelino,
una decena justa de oraciones.
Una dice que todas tienen tino.
Y otra te pide a ti que lo inspecciones.
Este soneto consta de noventa
palabras, ni una menos, ni una más.
Con ellas se describe y documenta.
Si lo buscas, lector, lo probarás.
Consta, en cuanto al total de letras, esto,
de trescientas ochenta, solamente.
Entre todas, la «e» es –por supuesto
seguida de la «a»– la más frecuente.
No hay cosa alguna falsa en esta hoja.
Mas algo sabe en ella a paradoja.
Nota: Este soneto apareció en Letras griegas, Editorial Praxis, 2022.